
Las hojas de olivo son ricas en antioxidantes y compuestos bioactivos como la oleuropeína, que se han estudiado por sus efectos antimicrobianos, antiinflamatorios y potencial actividad antitumoral. Aunque no sustituyen tratamientos médicos, pueden complementar la salud general y se investigan por su posible apoyo en terapias contra ciertos tipos de cáncer.
—🌿 Beneficios generales de las hojas de olivo
– Antioxidantes potentes: la oleuropeína y otros polifenoles ayudan a reducir el daño celular causado por radicales libres.
– Efecto antiinflamatorio: contribuyen a disminuir procesos inflamatorios crónicos.
– Apoyo cardiovascular: pueden ayudar a regular la presión arterial y mejorar la circulación.
– Propiedades antimicrobianas: útiles contra bacterias, virus y hongos.
– Control metabólico: estudios sugieren beneficios en la regulación de glucosa y colesterol.
—🍵 Formas de uso
– Infusión o té de hojas de olivo: se hierven hojas secas en agua durante 10–15 minutos. Se consume como bebida antioxidante y digestiva.
– Extracto de hoja de olivo (OLE): disponible en cápsulas o gotas, con dosis estandarizadas de oleuropeína.
– Polvo de hoja seca: puede añadirse a batidos o mezclarse con miel para aprovechar sus compuestos.
—🧬 Beneficios frente al cáncer
– Actividad antitumoral in vitro: investigaciones recientes muestran que el extracto de hoja de olivo puede tener efectos contra células de leucemia aguda y linfoma, potenciando la acción de ciertos fármacos como la citarabina.
– Oleuropeína como agente protector: este polifenol parece inducir apoptosis (muerte celular programada) en células tumorales y limitar su proliferación.
– Complemento, no sustituto: los estudios son preliminares y se centran en laboratorio o modelos animales. No existen pruebas concluyentes de que las hojas de olivo curen el cáncer en humanos, pero sí sugieren un papel de apoyo en tratamientos.